Historia de la mecánica cuántica (cont.)
Otro experimento mental paradójico propuesto por Thomas Young es el experimento de la roble rendija. Esta paradoja se formuló mucho antes de la aparición de la mecánica cuántica para intentar discernir sobre la naturaleza de la luz. El resultado no se podía conseguir mentalmente simplemente con el conocimiento de Las leyes de Newton y las leyes ondulatorias de Hooke y Huygens. El experimento, que entonces era mental, tras la interpretación de Copenhague en la que se acordaron los resultados teóricos se llevó a la práctica.
En una cámara oscura se deja entrar un haz de luz por una rendija estrecha. La luz llega a una pared intermedia con dos rendijas. Al otro lado de esta pared hay una pantalla de proyección o una placa fotográfica.

Cuando una de las rejillas se cubre aparece un único pico correspondiente a la luz que proviene de la rendija abierta. Sin embargo, cuando ambas están abiertas en lugar de formarse una imagen superposición de las obtenidas con las rendijas abiertas individualmente, tal y como ocurriría si la luz estuviera hecha de partículas, se obtiene una figura de interferencias con rayas oscuras y otras brillantes.

Resultado del experimento de Young.
A partir de este resultado, Feynman propuso otro experimento mental no realizable en la práctica que era paradójico. Si el experimento de la doble rendija se realizase con una única partícula obtendríamos el mismo resultado ya que el fotón (o cualquier partícula) se comporta como onda al pasar por las rendijas (y por tanto abarca todas las rendijas). Tras pasar por las rendijas esta onda se divide y al chocar en la pantalla las partículas dejan de comportarse como ondas y se comportan como partículas, por lo que en la pantalla aparecerían más de una partícula ¿Creación de partículas de la nada?. Se podría decir teóricamente que la función partícula del fotón pasa por una única rendija “al azar”, pero el principio de incertidumbre de Heisenberg nos impide medirlo en una única rendija, así que podríamos afirmar que la función partícula del fotón pasa por todas las rendijas a la vez.
Como habréis podido comprobar la mecánica cuántica es más difícil conforme más creemos que entendemos, y es la ciencia que representa de forma más explícita el sentido de la frase “Cállate y calcula”. Hemos ido olvidado todo intento de imaginar las cosas y de entenderlas hasta llegar al punto de obtener paradojas reales aparentemente absurdas desde cualquier punto de vista. Sinceramente espero que este pequeño artículo os haya disgustado y hayáis terminado de leerlo verdaderamente enfadados por no poder comprender nada, porque entonces habré conseguido mi propósito, tal y como dijo Böhr: "Aquellos que no quedaron disgustados, la vez que se iniciaron con la mecánica cuántica, seguramente no la entendieron."
Javier Chornet
Astronomo y astrofísico amateur




