Observación en Los Ángeles de San Rafael (10-07-10) (cont.)
Cuando por fin se escondió el Sol pudimos poner en estación los equipos e iniciar el proceso de alineado y calibración. Los más rápidos tuvieron tiempo de observar Venus, que brillaba como un farol. Pero, cuando finalmente cayó la noche, nos encontramos con una desagradable sorpresa que nos estropearía gran parte de la noche: habían montado un chiringuito con dos enormes focos apuntando a nuestra zona. Habíamos conseguido dejar atrás la contaminación lumínica de Madrid, para ir a parar a una zona aún más contaminada. De hecho, estuvimos a punto de migrar a la zona del Plan B, porque tiene el mismo cielo y no hay ningún foco que nos moleste. Pero éramos muchas personas (unas 25) y 8 equipos, que ya estaban alineados y listos para funcionar. Así que lo dejamos pasar.
Nos cargamos de positivismo y nos embarcamos en nuestro viaje por las estrellas. Desde La Bestia disfrutamos de Saturno, M57, Albireo… Con otros equipos pudimos ver otras maravillas del cielo, como nebulosas o M13 desde el TOA de Jesús.
Jesús nos ayudó a ver el cielo de forma diferente.
Eduardo estuvo ayudando a los hermanos Centeno (Víctor y Álvaro) a montar su telescopio, a alinearlo y a tirar incluso vídeo de Saturno. Tengo ganas de ver cómo han quedado esos vídeos porque prometían mucho.
Eduardo2 (ese es su nick en el foro) me enseñó su Meade ETX 125. Una gozada de telescopio. Se monta en un verbo, se alinea aún en menos tiempo y, ¡a disfrutar del cielo! Ángel comprobó las ventajas de las monturas robotizadas, pero aún así pudo capturar varios objetos, como M57, que se veía extraordinariamente bien desde su telescopio.
Otro equipo que me llamó la atención fue el Celestron Nextar. Allí había dos, uno de 6” y otro de 8”. Su montaje también es muy sencillo y la capacidad de este telescopio es sorprendente. Pedro (Eneroscu), además llevó una maleta de oculares que quitaban el hipo, con los que sacó mucho provecho del telescopio.

El Meade ETX 125 de Eduardo2 en primer plano. Detrás, el
Celesron NexStar de Raquel y Jorge.
La calidad del cielo de LASR es impresionante. Con los focos encima de nosotros aún podíamos ver la Vía Láctea cruzando de horizonte a horizonte. Si no hubiesen estado los malditos focos, estoy convencido de que habríamos sido capaces de ver muchas cosas a simple vista.
Según avanzó la noche, los asistentes se fueron retirando a sus casas. La sensación era agridulce. La parte amarga ya podéis imaginar: el chiringuito. La dulce claramente era el buen ambiente que reinaba.
Finalmente nos quedamos tres pirados que queríamos ver Júpiter, nebulosas y cualquier otra cosa que se nos pusiese por delante. El planeta gigante apareció por el horizonte y, como no podía ser de otra forma, lo hizo detrás de los focos. Así que decidimos esperar a que subiese hasta nuestra vertical para tener una buena visión.
Mientras, Murnau me puso los dientes largos. Qué digo largos, ¡muy largos!
Había llevado su megamaletín de oculares y me dejó probarlos con La Bestia. Uff, qué diferencia. Según acercaba al ojo al ocular me parecía estar escuchando a Jesús (Fobos) “Tira ese ocular al río, Carlos.” No os podéis hacer una idea cómo cambian las cosas. Las estrellas pasaron a tener un color especial, los contornos aparecían más definidos… Y para el colmo me dejó un Carl-Zeiss con zoom que, cuando creías tener una imagen impresionante del objeto, girabas un anillo y ¡lo acercabas aún más! Pero, el que se llevó la palma en cuanto a calidad, fue un TeleVue Nagler. Jesús, no sabes lo que hiciste. ¡¡Los quiero todos!!
Mientas esperábamos que Júpiter alcanzase más altura, nos entretuvimos observando la nebulosa del Velo, la nebulosa de Norteamérica, Andrómeda, Urano, Neptuno… Era la primera vez que veía estos dos planetas con La Bestia y se me pusieron los pelos de punta.
Cuando finalmente Júpiter se puso a tiro de nuestros equipos, para allá que apuntamos. Recuerdo haber visto este planeta hace unos años cuando tenía un newtoniano. Ya entonces me encantó ver el disco blanco manchado por unas franjas grisáceas que resultaron ser las tormentas. Ahora la visión de Júpiter fue completamente distinta. Por un lado, sólo se ve una de las franjas (porque la otra está oculta), pero se acabó eso de verlo en blanco y negro. La Bestia me mostró el planeta a todo color. El ocre de la tormenta destacaba sobre la tonalidad blanquecina del planeta. Espectacular. Tiré unos vídeos en afocal pero ya os adelanto que fueron un desastre. No debí ajustar bien los blancos de la cámara y sólo ha salido un disco blanco. Una lástima. Os va a tocar acudir a la próxima quedada para verlo en directo.
La noche terminó con la llegada del Sol. La sesión de observación había llegado a su fin casi sin darnos cuenta. Nos sabía a poco. De hecho, Murnau y Eneroscu, cuando terminaron de recoger, sacaron sus prismáticos y se pusieron a buscar animales por los alrededores. Aquí me retiré yo. Había que dormir algo para hacer frente a la carrera de F1 y al partidazo que convirtió a España en la nueva campeona del mundo de fútbol.
Gracias a todos los que participasteis en el evento. Fuisteis los responsables del gran ambiente que reinó en LASR.
Nos vemos en la próxima.
Carlos Anaya
Fundador de AstroFácil y co-fundador de AstroSiMa




