Las Majadas 2011 (cont.)
La excursión tenía que acabar. Era la hora de regresar al camping para comer. Habíamos encargado una comida a base de judías y caldereta de cordero. No era cuestión de hacerla esperar. Al poco de llegar al camping, aparecieron por allí todos los que habían estado esa mañana en la excursión al Parque Cinegético del Hosquillo. Venían contando maravillas porque habían tenido la oportunidad de ver una madre con sus oseznos. Los niños llegaban encantados. Mientras, nos hacíamos un hueco en la barra para ver algo de la F1 y catar esa delicia de cordero que tendríamos para comer. Allí me encontré con Eneroscu, nuestro amigo Pedro, que es otro pirado de la F1. Y tuve la oportunidad de conocer a Lucenae y a su mujer, una pareja estupenda con quienes estuvimos charlando un rato sobre cómo somos capaces de establecer fuertes vínculos de amistad con gente que nunca hemos visto, con los que tan solo contactamos a través de un foro. Es curioso, pero es cierto. Apenas os veo a muchos de vosotros (y otros ni siquiera hemos tenido la oportunidad de vernos en persona) pero, a través del foro, charlamos y compartimos experiencias, alegrándonos del éxito de los demás, y aunando esfuerzos para encontrar la solución a los problemas.

En primer plano, Pedro, Víctor y Nadia debaten sobre el estrés que están padeciendo. Detrás, Enrique, Isabel y Ramón comentan la fotografía de Jesús de la ISS.
Después de comer, Patricio se llevó a todos los niños a volar cometas. Qué espectáculo. La idea que tenía yo de volar una cometa distaba mucho de lo que vi allí. Recuerdo que, de niño, cogía una cometa y corría hasta levantarla del suelo. Luego, me limitaba a sujetar el hilo y ver cómo se mantenía allí arriba. Pero las cometas que llevaron para allá eran algo bien distinto. Cometas de dos hilos lo suficientemente grandes como para levantar a un niño del suelo. Cometas que costaba dominar, llegando incluso a tirar de ellas con todo el peso del cuerpo. Vaya, más que un mero entretenimiento me encontré con una forma de hacer ejercicio que parecía bastante divertida.

Aquí tenéis una de las cometas que volaron después de comer.
Después nos fuimos a montar el telescopio nuevo de Onti. Estoy convencido de que el mal tiempo que hemos tenido estos meses es culpa suya. Todos sabemos que, cuando alguien se compra un telescopio, los dioses se ponen inmediatamente en su contra y le fastidian el tiempo. Pero como hacía muy buena tarde, nos pusimos a darle consejos sobre su montaje. Debo comentaros que escuchó el mismo consejo que yo: "Coge ese ocular y tíralo al río". Menos mal que sólo hice caso a otro de los consejos que me dieron entonces: "Olvídate de lo que tienes que comprarte para mejorar el telescopio, y disfruta con lo que tienes." ¡Qué gran verdad! Así que Onti, disfruta mucho del telescopio que aún te tiene que dar muchas alegrías.
Poco antes de irnos aparecieron por allí Palin y Rakitika. Llegaban justo en el momento en que se estaban montando los cohetes de agua. Con algo tan simple como una botella de plástico, agua y aire, construyeron unos cohetes propulsados por agua que hicieron las maravillas de los niños. Cuando el cohete salía disparado, ponía a todos los niños que sujetaban la "base de lanzamiento" perdidos de agua. No veáis cómo se lo pasaron. Todos querían repetir.

Los más pequeños se lo pasaron estupendamente con los cohetes de agua.
Y, con todo el dolor de nuestro corazón, llegó el momento de partir. Allí dejamos a todos estos amigos de la ciencia y de la astronomía, disfrutando de una noche llena de estrellas y de telescopios. Yo, ya estoy arrancando las hojas del calendario intentando acelerar el paso del tiempo para volver a Las Majadas.
Muchas gracias a todos los que habéis convertido este fin de semana en algo inolvidable.
Carlos Anaya
Fundador de AstroFácil y co-fundador de AstroSiMa




