Jornada astronómica en Villanueva de Ávila (22-07-2011)

A raíz del evento que realizamos con nuestros amigos del colegio Juan XXIII en Madrid, conocimos a Esther, una de las responsables que todos los años organiza el municipio Villanueva de Avila (Ávila) para sus jóvenes.

Esther se puso en contacto con nosotros porque quería dedicar a la astronomía una de las jornadas de los campamentos de verano. Cuando nos vió en el Juan XXIII pensó que sería una oportunidad ideal de acercar el universo a sus vecinos de Villanueva de Ávila y para enseñarnos el calor de sus gentes.

El viernes 22 de julio, según salimos de trabajar, cargamos los coches y nos dirigimos hacia Villanueva de Avila. Hasta Avila, todo es autopista. Y desde esta localidad hasta municipio, la carretera es muy divertida porque está llena de curvas. Así que el tiempo del viaje pasó volando. Cuando nos quisimos dar cuenta habíamos llegado a nuestro destino.

Villanueva de Ávila


Según llegamos, nos encontramos con la primera sorpresa: el alojamiento. Nos habían preparado alojamiento en una casa rural especialmente pensada para nosotros. Estaba ligeramente alejada del pueblo, en medio de las montañas, en una zona muy oscura. Tenía habitaciones distribuidas por toda la finca. Desde las habitaciones convencionales dentro de la casa principal, hasta habitaciones edificadas en pequeñas casas, con todo lujo de detalles que convertían la estancia en Casas de los Veneros, que así se llamaba el lugar, en un completo relax.

Casas los Veneros
En esta calle tan peculiar están algunas de las habitaciones de Casas de los Veneros.


Pero nosotros, amantes de la astronomía, lo que más nos llamó la atención de esta casa era el observatorio que tenía en lo alto del torreón. Allí los aguardaba un Meade LX 90 completamente robotizado que sólo esperaba que lo pusieran en marcha, ya que las condiciones del cielo eran inmejorables.

Después de un breve descanso, nos fuimos hacia el pueblo para preparar el evento. Empezamos buscando una zona oscura para montar los telescopios. No debía estar muy alejada del pueblo ya que todos los niños deberían desplazarse caminando, ni muy cercana a su centro para evitar la luz del pueblo. Finalmente encontramos un polideportivo. Estaba por debajo del nivel de la calle, con lo que nos aislamos bastante de la poca contaminación lumínica que había por la zona. Además, durante el evento, apagarían las farolas colindantes para mejorar el seeing.

A continuación, fuimos a preparar la sala donde impartimos la charla sobre el sistema solar, no sin antes pasarlos por el Centro donde tienen lugar la mayor parte de las actividades dirigidas a los chicos.

Habíamos llevado una presentación donde hablábamos del método que ha desarrollado Juan Fernández Macarrón para imaginar el universo sin necesidad de medidas. Preparamos el proyector y la pantalla, modificamos la distribución de los bancos de la sala para que todos los chicos estuviesen próximos a la pantalla y no se perdiesen ningún detalle de la charla.

Charla de Eduardo
Eduardo Harguindey está charlando con los primeros en llegar a la charla.


Poco a poco fueron llegando. Se notaba cierto nerviosismo en el ambiente. Todos los chicos querían sentarse en la primera fila (buena señal) y los padres se distribuían discretamente por el final de la sala. Algunos de ellos estaban preocupados porque aseguraban que los niños eran muy inquietos. Estaban convencidos de que perderían la atención y se dedicaríana jugar unos con otros durante la charla. ¡Qué equivocados estaban!

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